¿Leen los adolescentes de Argentina?
¿Qué es lo que más les interesa?
En este artículo analizaremos la conocida frase de “los jóvenes no leen” especialmente dicha por los adultos que no conocen acerca del tema, aquí van algunos de los detalles que pocos conocen:
Por Iñaki Arzac
La mayoría de las personas creen que los jóvenes no leen ni que están interesados en la literatura. Muchos pensarán que prefieren las pantallas, o que lo único que les importa es ser mejores que sus amigos en los videojuegos. Pero lo cierto es que la juventud sí lee y también se siente motivada, atrapada y atraída por los diversos tipos de lectura. Únicamente que escogen diferentes tipos de texto, como cuentos o novelas.
Hoy en día, los adolescentes sienten mayor atracción por algunos temas actuales que los históricos. Por ejemplo, son más los jóvenes lectores que elegirán leer textos sobre temas de la realidad, como “Sé que estás allí” de Lydia Carreras de Sosa, que trata sobre el bullying publicados en el año 2010. Serán la minoría los que escojan algo mucho más anterior a la novela recientemente nombrada, como “El quijote” publicado en el año 1605. Es lógico que los menores se sientan menos interesados en estas lecturas por cuestiones razonables. Por un lado, está relatado con un vocabulario mucho más cerrado y complejo por la antigüedad del texto. Y, por otro lado, tratan sobre temas y/o temores sobre aquella época. Probablemente deje algunas moralejas para los adolescentes de la actualidad, pero claramente la novela de Lydia, dejará mucho más de qué hablar.
Según Sebastián García Mouret, por diversas causas explicadas previamente, piensa y resalta que los jóvenes son los que tienen que elegir qué leer. Es decir, cree que, por ejemplo en la secundaria, son los lectores los que deben escoger la lectura y no los docentes. En una charla TEDxGijón deja una frase muy polémica pero a la vez, cierta. La frase es “los profesores pretenden enseñarnos (a los alumnos) la fuerza de los clásicos, pero en vez de hacer eso, no enseñan los clásicos a la fuerza.” Inmediatamente después de esta frase, los oyentes abren los ojos sorprendidos por la veracidad de esta opinión. También da más argumentos para aclarar que los jóvenes sí leen. Muestra una estadística definitiva: la literatura juvenil se lleva el 20% de las ventas de las librerías.
Los adolescentes leen lo que a ellos les interesa. Se sienten mayormente atraídos por la literatura fantástica por diversos motivos. Por un lado, este tipo de lectura los involucra en la historia más que los demás y también se sienten protagonistas y que son ellos los que toman las decisiones y se mueven en el tiempo y el espacio. Según la directora de Alfaguara, una reconocida editorial de libros a nivel nacional, Fernanda Maquieira, los lectores se identifican con un protagonista y quieren saber todo sobre él. Tiene una consecuencia y es que el lector se queda hasta el final de la lectura porque quiere saber cada vez más sobre ese personaje con el que se identificó. Por este motivo es que el autor debe ir revelando de a poco las características y las formas de pensar de todos los personajes (recordemos que el lector se puede identificar con cualquiera, aunque generalmente son los principales porque son los que más se describen). Además debe crear belleza con las palabras, especialmente en el inicio de dicho texto. Según Lydia Carreras de Sosa, el autor se tiene que lucir en el principio para captar la atención del lector. Ella también dedica una frase muy importante al momento de la elección de un libro al comprador del libro: “Si tienes la posibilidad de leer las primeras tres páginas del libro en la librería, léelas, porque ese es el momento en el que el autor debe sacar a relucir todo su potencial”
Otro tipo de texto que les interesa a la mayoría de los adolescentes es el suspenso. Ellos necesitan seguir leyendo para conocer el porqué de determinada situación. Generalmente se encuentra al final de la historia para mantener activo al lector.
Los jóvenes utilizan un lenguaje “especial”, según relata Lydia en una charla con el Colegio del Salvador el día lunes 14 de septiembre. Ella cuenta que utilizan un vocabulario singular, que no lo usan ni los adultos ni los niños. Nuevamente se encuentra en juego el potencial del autor de crear belleza con las palabras. Para eso, debe conocerlo y estar en sintonía con él porque sino los lectores no se sentirán atraídos.
Una razón que no puede pasar desapercibida es el ambiente socio-económico de las familias de los jóvenes. Por un lado, existen familias que no tienen acceso a libros por su mala situación económica (no tienen el dinero suficiente o lo tienen que gastar en otras cosas más importantes como la comida, la casa, etc). Pero, en mi opinión, el Gobierno de turno podría iniciar un proyecto que tenga como fin mejorar la educación nacional otorgando libros a las familias que no tienen la posibilidad. Por el otro lado, la situación social y/o estudiantil: Matías White en un charla TEDxCórdoba, muestra un abrumador gráfico luego de encuestar a 18 familias del bajo nivel socio-económico. El gráfico muestra lo siguiente: de 18 familias, solo el 33% (6 chicos), tienen libros en sus casas y en algún momento han leído alguno.
En conclusión, aunque los mayores crean que no, los jóvenes sí leen y producen el 20% de las ventas en librerías. Únicamente que leen lo que a ellos les gusta y prefieren elegir ellos antes que los docentes determinen las lecturas.
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